Es en estas zonas comunitarias donde Gaudí consiguió hermanar la naturaleza, la arquitectura, el arte y la funcionalidad, creando espacios de excepcional belleza. Algunos de los elementos característicos del parque fueron realizados por Jujol, colaborador-discípulo de Gaudí, como por ejemplo los plafones de la sala hipóstila o el "trencadís" de los bancos del teatro.
Muchos elementos decorativos de los diferentes espacios se han interpretado de varias maneras, intentando averiguar el significado que Gaudí les daba. Pero como en otras obras del arquitecto, la simbología concreta de muchos elementos todavía es un misterio para los estudiosos de su obra.
Es en este espacio dónde, gracias a su excepcionalidad, los niños/as podrán disfrutar de las formas y de los colores de los diferentes elementos que caracterizan el Parc Güell.


Sobre unos terrenos que pertenecían a la villa de Gràcia, los cuales se denominaban "Montaña pelada", Gaudí puso en práctica la idea de Eusebi Güell de organizar una ciudad-jardín. El proyecto se inspiraba en los nuevos modelos que surgieron como reacción a la gran ciudad, hija de la revolución industrial. Así empezó la construcción del Parque, en un terreno de mucha pendiente y constitución pizarrosa.